viernes, 15 de diciembre de 2017

Muertito



Liberar. Sumérjase en un mar tranquilo, donde no haya muchas olas. Que la temperatura sea agradable para su cuerpo. Que pueda permanecer en posición de muertito por algunos minutos, es importante que no tenga pendiente de nada: ni de las llaves o la cartera, ni de los niños, ni de su pareja, que mientras usted finge hacerse el muerto o la muerta, estará viendo otros cuerpos y teniendo otras fantasías. Que eso no le importe, es cabeza ajena. Una vez que se haya liberado de esos agentes exteriores tan amenazantes deje que el agua le meza, cierre los ojos y respire a su ritmo, sin obligarse a nada, abra los ojos y si el sol no es demasiado deslumbrante observe el cielo, ojalá haya algunas nubes en ese momento que le permitan contemplar las formas tercas, tan reconfortantes. Entonces quizás mientras olvide lo externo, más agua se vuelva, más se confunda con la sal y una sus ojos al cielo. Pida o perdónese, como mejor le venga. Encuentre la paz en la textura del agua bendita… cambie, intente salir diferente, aproveche que puede pensar, que tiene la fortuna de flotar, de sentir el agua del mar, de ser consciente, de que el sol le encandile y le arda la piel. Usted es sensación, los sentimientos con la sal se limpian… aproveche para llorar si desea hacerlo, se volverá entonces totalidad, con todos los elementos que su mente alcance a dilucidar. Siéntase libre y recuerde que las cadenas pueden hundirle.

martes, 5 de septiembre de 2017

Columna 13: La insipidez del verano



Estuve ausente, sí. Anunciando mí distanciamiento con las letras quizás. En un momento pensé en borrarlo todo, cualquier archivo, este blog y cualquier nota dejada en los dos cuadernos que utilizo aquí. Pensé en olvidarme… y lo hice. Me concentré en dormir todo lo posible para no remover emociones. Escribir para mí es el lazo con la vida: cuando no lo hago ando como un alma en pena, perdida, deambulando a tientas por el mundo y centrándome en asuntos de forma compulsiva quizás; intentando descifrar los componentes captados por la nariz tras la lluvia… mirando detenidamente el comportamiento de una planta, cada día… prestando atención al propio cuerpo y a sus sensaciones premonitorias. El detenerse en un mismo comportamiento por algunos días, como desempeñando un papel que tuviese cierta coherencia… a sabiendas de que no es lo que en realidad se siente, se está creando un velo de una emoción distinta.

Cuando no escribo me pierdo en la rutina con la palabrería desperdiciada en relaciones superficiales, luego me enamoro de una sonrisa, de unas manos, de una forma particular de mirar… porque son impulsos arcaicos para mantenernos con vida. Después, recuerdo que no estoy aquí sólo para contemplar y que no me interesa sufrir, que muchas veces juego en las relaciones desempeñando personajes en respuesta al otro y dejo que las líneas se vayan trazando en relación al deseo ajeno, -es allí donde se instala mi goce- es un camino sencillo del disfrute de confirmar lo que hará otra persona. La vida está llena de lugares comunes y en ese análisis que he tenido a lo largo de los años, en este resumen de lo que las relaciones entre los humanos son, me trato de convencer de que lo hice por la literatura, por mero trabajo de campo, de que tengo una sonrisa para todos los personajes que gozan de absorber la energía y el tiempo ajenos… y que espero -eso no lo puedo evitar- una vuelta de tuerca,  alguien a quien no pueda leer con tanta facilidad. Alguien que me sorprenda. Por ahora vuelvo. Despierto.  

miércoles, 26 de julio de 2017

Columna 12: Tipología del amor -segunda parte- (Notas al pie de página)



Los amores que dejaron de provocar que temblemos.
No puede ser fácil encontrar el amor. El amor se encuentra por casualidad, cuando menos lo tenemos pensado, en donde menos lo imaginamos. Nos hace preguntarnos qué pasó, o por qué ella o él… pero en realidad no queda mucho tiempo para reflexionarlo sino hasta que se ha desplegado completamente después de ese choque. Otras veces cuando dos almas necesitadas de lo mismo se encuentran sin más se entregan, sólo han coincidido sus necesidades, sus neurosis se vuelven una, bien fuerte, bien ciega que los lleva a tientas por el mundo golpeándose con las esquinas de la cama, atragantándose de licor que se les escurre a borbotones por los orificios nasales. Esos golpes les dolerán a ambos, comenzaran a sentir que les falta el aire, ahogados uno del otro en algún momento uno de los dos se soltará del viaje y tomará oxígeno en alguna otra habitación donde el colchón sea quizás de agua, suave y sin esquinas.
Pero en estos tiempos del tetra pack, en estos tiempos en los que apretamos un botón y “eliminamos” a una persona de nuestras vidas todos esos amores, todas esas locuras son controladas por el sistema… uno ya no puede morir de amor. Es ridículo.

lunes, 24 de julio de 2017

Columna 12: Tipología del amor -segunda parte-



El amor está cambiando con la evolución humana atravesada por máquinas, por el dinero. Ahora no puede frenarse, nos transformamos en la sociedad, en las necesidades del grupo, luego algunos que no puedan morirán como siempre en estos casos de adaptación.
Nos conformamos con el amor que nos toca vivir, las personas más sensibles se enamoran incluso de la luz de luna que filtra por las nubes para iluminar el mar como un reflector. Se enamoran de quien no les ama: siempre y cuando les haga sentir vivos.
El amor se vive en las sociedades occidentales capitalistas como un acuerdo, al firmar un papel y acordar ciertos puntos de antemano; como un pecado o travesura, cuando se engaña a la pareja y se crea otro mundo de misterio que permite al enamorado sentir libertad y prorrumpir la desobediencia a la sociedad con sus funestas reglas a la que fue entregado desde su concepción. Para otros ni siquiera se vive, ni siquiera les alcanza a permear, sólo se trata de sentir placer, el placer que se ha segmentado y se ha puesto como un “bien” acumulable; "colecciono alteros de placer", tantos culos han pasado por aquí, pero he olvidado a quienes les pertenecían. El amor evoluciona convertido en mensajes colectivos de 140 caractéres, resumen de los deseos a deber, estupidez de los sensibles, al amor muere junto con la condena de la descomposición social. 

martes, 4 de julio de 2017

Columna 11: Tipología del amor -primera parte-



Sucumbimos ante el amor aún en estos tiempos, cuando es quizás mucho más raro porque ha perdido su sentido romántico que se tejía con palabras mesuradas, los códigos de buenas maneras, el riesgo de amar y que los demás lo permitieran. Como dice Octavio Paz, el amor solo puede ser posible cuando trasgrede. Antes era fácil trasgredir, cuando había tanto prohibido. Se ocultaban los cuerpos como las palabras, se dejaba siempre una parte velada y la mesura regía las relaciones, cuenta mi abuela que ella “hacia el amor por carta, o lo hacía con una reja de por medio, se trataba sólo de “echar novio” de mirarse y hablarse con suavidad y dulzura. Se trataba de que el sexo se diera con la aproximación de esos cuerpos solitarios, ávidos de estar juntos, obedeciendo en parte a la moral que rigiera en ese círculo.
Ahora no está esa ilusión en primer sitio puesto que las imágenes y la información bombardean a la sociedad. Ya ni siquiera puede hablarse de un instinto de reproducción, somos demasiados seres humanos. Se trata más de la concepción de la completud del ser: el que tiene fuerza económica, el que genera miedo o respeto entre algún grupo de otros, por más pequeño y superfluo que este sea. El macho dominante, hoy no es el más fuerte, valiente y voraz, es el de mayor poderío económico. Y para la mujer aplica lo mismo o en caso paralelo, llenar con las formas de su cuerpo, las maneras de caminar, vestir y hablar el imago de la mujer perfecta.
Es difícil vivir en esta sociedad, desde pequeños los demás, y quizás en primer lugar los padres, presionan ante la imperfección, se vive en un jaloneo entre las luchas por la igualdad, los grupos religiosos, políticos, las asociaciones, los activistas, los intelectuales.
El amor es un artículo de consumo y como tal es desechable. No hay que tener miedo de esta sentencia, de hecho aminora mucho los dolores para quienes ilusamente siguen perdidamente enamoradoas de la idea idílica de amar.
Pero no quiero negar el amor. Sea invento social para mantenernos dominados, sea invento de la religión, sea mera necesidad de apoyo para no caer en la realidad miserable, el amor es. Se traduce como respeto, como cuidado, como esperanza, pacificación, perdón. Pero esto no es para toda la vida. El amor se vive en etapas de acuerdo a las necesidades propias de cada persona, de acuerdo a todo lo que procesa su cerebro, de acuerdo a su abstract del mundo; por supuesto que este cambia. Pero todos tenemos un abtract en cada momento de nuestras vidas. Así con él, la concepción del amor se va adecuando. No somos seres planos y definidos aunque todas las reglas se esmeren en ello. Cada experiencia nos moldea.