martes, 6 de octubre de 2009

Leche y Miel



"La mujer no es una serpiente ni una flor.
No tiene leche debajo de la lengua, ni miel,
ni nada: tiene saliva. La mujer es,
afortunadamente, todo lo que quieras darle”
Jaime Sabines

La materia femenina no es la misma, es un torrente de burbujas de espesa negrura, café de olla. Su sangre es diferente: hierve, se filtra por las mejillas, se escurre por las piernas. Transgredida... ¿Cómo es que un soplo de aire pasa por su cuerpo?, ¿cómo es que el espíritu no cabe allí y aunque se queda quieto, quisiera saltar de pronto para salir corriendo..?

La mujer ha asumido su crucifixión. Es esposa, posesa, muñeca, faldón, revista, personaje. Atesora una herida que le divide entre un concepto social irrevocable y la pregunta irresoluta de su ser, y es sólo a veces que logra contener el flujo que se mueve en sus adentros.

La mujer deviene atrapada en su cuerpo, envuelta en sus formas, contornos y voluptuosidades, actúa en atención a la demanda que otros hacen ante su sexo y su función específica de preservación y herencia del nombre del padre.

Una mujer quiere ser vista, siempre como algo distinto, se esconde tras la postura, el maquillaje, las palabras o el silencio. Desea ser estatua de carne. Guarda una imagen ideal que suple a la del espejo, la que procura aún por encima del dolor.

lunes, 5 de octubre de 2009

"El sueño es una segunda vida. Jamás pude transpasar sin estremecerme esas puertas de marfil o córneas que nos separan del mundo invisible. Los primeros instantes del sueño vienen a ser la representación de la muerte".

Gérard de Nerval

Anónimo

Fue al mediodía cuando los labios parecían clausurarse definitivamente. Será porque hay veces que las palabras no alcanzan a quien se tiene enfrente. O al menos perecen no provocar nada. Así, la conversación se vuelve un pensamiento casi perverso, se retorna para los adentros, se pasa con el agua de mango en un sorbo apretado y rasposo. Y es que después de mucho esconderse, las palabras se alborotan, y una a una, bien ordenadas se expulsan a sabiendas de su destino y tratan con su tieso tejido de cobijar al otro, o de maltratarlo. El caso es que hay veces que no logran su cometido: al fluir no dejan nada, es como si sólo transitaran por el espesor de los sueños en donde el sentido únicamente lo encuentra el soñante. La pasión de la conversación queda pues esparcida en el mantel… no alcanza a cruzar la mesa, se apaga, así como la luz por debajo de la puerta.

jueves, 1 de octubre de 2009

Otra vez insomnio

Entrar a la habitación era entrar a un espacio lloroso, apesadumbrado. Entrar a la ciudad era entrar a un lugar apesadumbrado, violento… Allí los hombres aprendieron a beber su propia sangre… Aquí pasa que el cansancio se disimula, porque no se está lo suficientemente en paz como para dormir.

CONCENTRACIONES

vuelan moscas en derredor
y los cuervos vigilan muy cerca
hay olor a carne descompuesta
carne podrida
HUESOS CARCOMIDOS
“Son incontables las pérdidas humanas, hay cuerpos por las calles, no hay alimentos… Y ahora pasemos a nuestra sección de espectáculos…”
Dicen los noticieros
Así se canta a la muerte, con indiferencia
Y mientras nos derribamos como cucarachas
Somos aplastados como insectos
Nos tumba la propia naturaleza
Nos estamos acostumbrando a morir de a montones, a morir sin lápidas escritas
a ser números
cuerpos en descomposición
pedazos de carne y puñados de cabellos