miércoles, 28 de diciembre de 2011

Círculos...

... repasar los espacios habitados, Lo vivido. Caminar otra vez descalzo, otra vez solo. Ocurre con los años. Repasar a detalle para reestructurar, tal vez, la forma de vivir, la de habitar. Rodeando la verdad, O la realidad. Hacer círculos, con los dedos, con el canto: volutas de humo. Sorbos de alcohol que se pasean por la boca antes de ingerir. Y vienen nombres, letras, en desorden, en sueños, en pedazos de inconsciente, en trozos de materia fecal. Y la necedad se vuelve un suspiro ancestral porque uno ignora de repente sus impulsos mas primitivos. Y un día después de beber café y no llorar, porque ya ni se sabe como es que sucede, se va a la avenida Hidalgo y se queda uno parado allí hasta que el sol pega en la frente, por -el cuida autos de la esquina podría saberlo- quien sabe cuantas horas. Pero se entiende bien que no se trata de las horas, ni de la marmaja, ni de las miradas curiosas de la gente que va a trabajar. Se trata de adaptarse: al bullicio, a la temperatura de las calles mientras corre la luz de uno a otro extremo, a respirar profunda, agitada, desesperadamente... No pasa nada. Son círculos, volutas de aire, de brisa, de humanidad, de faltas, de amores perdidos.