miércoles, 29 de agosto de 2012

Al revés



¿Alguien quiere volar?
despegarse del suelo
enterrarse en la arena
tragar agua de sal
alguien 
que sueñe que su vida es un sueño


De lo que muere

Yo juro estar contigo, te juro, siempre... creo que iré a tus funerales o tu vendrás a los míos, espero despedirte, aguardiente, pan, aguacate. El ritmo, el ritmo constante de nuestras risas durante años, las palabras de burla, de desaire constante a la tragedia. Tu veneno, regado por todas nuestras estrellas... al final me llames solemnemente por mi nombre de pila o no, te daré lo mejor, el abrazo, el estallido eufórico en una fiesta aburrida... la amistad es un vaso de vino, a veces le bebemos de un trago y se acaba... te acuerdas, te quiero, bebemos, lloramos a veces. Y siempre así mientras nos sepamos vivos.

domingo, 12 de agosto de 2012

Si no me buscas yo te encuentro

Subo al taxi antes de las siete, no ha salido el sol. El taxista no habla, huele a mueble viejo, utilizado por muchas personas, él y su taxi huelen igual. Indico el camino. Llego a casa de un viejo amigo. Hace tiempo no habla conmigo pero igual me invita a pasar con dulce gesto en su rostro. Me conduce hasta una vía de tren, subimos y el cochecito empieza a andar. La vía parece apenas sujeta al risco, no puedo ver el fondo, vamos, ni siquiera me atrevo a echar ojo. Parece que flotamos en el vacío. El va muy divertido, yo aterrada. Por fin  llegamos, pasamos una rejilla y a nuestro lado izquierdo se ubica algo como un psiquiátrico –al menos eso creo-, seguimos sin hablar pero me presenta a tres mujeres: la que se convierte en cucaracha, otra que escupe pequeñas mariposas por la boca, y la tercera que parlotea sobre mi futuro. Me parece entonces que estamos en un patio libre y alegre. Salimos de allí porque debo visitar a su madre, quien normalmente trabaja conmigo en la cocina y se encuentra en cama. El olor a vick vaporub y alcohol se riegan por la habitación azul. Vestida de blanco y con su cabello igualmente blanquecino pero más largo de lo normal, apenas me puede decir algunas palabras, entonces noto lo grisáceo de su piel, mientras que él escucha entre las sombras, atrás, tal vez, de un biombo de madera decorado con flores de colores. Hay mucha gente en su casa y me llama especial atención el féretro dispuesto al centro de la sala, hay velas dondequiera, el ambiente es por demás lúgubre, tanto que creo que podría tratarse de una farsa. Peor cuando pregunto a un hombre sobre lo que sucede y suelta sonora carcajada. Me parece que la tarde está por caer. Salgo de allí con mi amigo y traigo en mis manos a la cucaracha mujer. Afuera de la casa -o adentro- veo un gran parque. Emocionado me lleva a una habitación llena de muñecos, me acerco pero solamente puedo verlos por fuera, a través de los barrotes. Distingo personajes, casi todos muertos, todos aquellos que él puede admirar están allí, hechos muñecos. En eso lo llaman, seguramente por lo de su madre. Entonces la cucaracha mujer se enfada, me ataca, vuela, se va porque la dejó sola conmigo, me siento realmente preocupada. A su regreso parece no importarle la noticia. Seguimos caminando, llegamos a una hilera de murales deformes, sostenidos por hilos finos, como si fueran títeres.
Continúo sola, el paisaje se va abriendo, encuentro una cascada que corre muy despacio, el agua es cristalina y cae sobre arena fina de matices turquesas, no sobre rocas. Tomo un puño, quiero llevarla conmigo, empujo para dar velocidad a la corriente cuando en la radio hablan de la escasez de agua. Adelante hay un bosque de árboles llorones, muy verdes, se mecen suavemente. Camino de vuelta y encuentro estanques de peces y ranas –antes no estaban allí-  y meto la mano para ver como están hechos, parecen ser grandes tinas de lámina galvanizada cubiertas con musgo. En eso un mono araña pasa junto a mí visiblemente asustado. Un tigre, una jirafa y un caballo corren hacia el gran paisaje. La mujer cucaracha no ha vuelto. No quiero que me agarre la noche, regreso a la entrada -o salida- y doy un abrazo a mi amigo, -quien por cierto, no me habla-.
Afuera espera el taxi, huele más a viejo, el chófer huele más a mueble.


domingo, 5 de agosto de 2012

Cuadernos impersonales II

... es absolutamente correcto que no olvido tus besos
también dibujo en tu pecho
y no hablo del recuerdo
ni del suspiro
ni de esas notas dulzonas 
que le corresponden a los enamorados
hablo del vacío en mis manos
de mi búsqueda entre las sábanas de tu miembro tierno
¿tienes un nombre? 
yo no lo tengo
tienes olor suave, labios gruesos

casi muero en el sueño
despierto con aliento helado
lengua trabada bajo el paladar
no recuerdo mi nombre
lo olvide por completo 
-eres tan tierno-

el nombre que puede quedarme ahora
es multifuncional 
sombrío 
despegado del abrazo 
ese nombre me llamo por unos días 
en lo que me olvido
-nací en la miel taciturna
muero en hojarasca y manantiales de vino-
extraño sopor 
en un sótano citadino

miércoles, 1 de agosto de 2012

Solamente es sangre. Nada de agua, nada de luz. Solamente es sangre...

                                          -soñar-
                                                      pensé que podría reemplazar las palabras.
                                             
                                                Y confundí escenas, escenarios.
                                             
                                                                             ¿a quién puede importarle la
                                           poesía en estos días?
                                                                       cuándo la gente se atreverá

                                           a mirar más allá de la televisión
                                       cuándo daremos cuenta que nos hemos salido de los sueños

                                                               y esto todo esto
                                              no es más que una realidad que sangra inocentes
                                              esto no es un paisaje incandescente
                                                                       es solamente sangre 

De: Libro del desasosiego

408

"La más vil de todas las necesidades: la de confidencia, la de confesión. Es la necesidad del alma de ser exterior. Confiesa, sí; pero confiesa lo que no sientes. Libra a tu alma, si, del peso de sus secretos, diciéndolos; pero qué bien que el secreto que dices nunca lo hayas dicho. Miéntete a ti mismo antes de decir esa verdad. Expresar(se) es siempre equivocarse. Sé consciente: decir sea, para ti, mentir." 
Fernando Pessoa