viernes, 28 de diciembre de 2012

Muchedumbre

Se me corre la sangre que bordea mis párpados, me quedo un poco ciega de rojo. Cuántos hemos contado en estos años. Cada día las bajas. Las familias en luto. Alguien buscaba el Apocalipsis, la revelación de la maldad, el fin de todos los tiempos. Y mientras aparecen cabezas en alambrados, cuerpos colgados, pedazos de piel, montones de cabellos abandonados en bolsas plásticas. Brindemos bohemios, recuerdo cada año escuchar la misma cinta vieja mientras embriagarse. Y mientras llorar. Recuerdo que pensar en la numerologia, en la nueva vuelta al sol, en un posible cambio. Cuando algo avanza, las arrugas, las pérdidas, los diluvios universales, los divorcios. Unas tetas nuevas, una nueva camioneta, un novio nuevo. Cuando todo esta tan avejentado y uno cual brisa de sal, brinca de placer al sorber sidra barata. Cena fría en la mesa abundante. Un cuerpo colgado en el kilómetro tantos... El carrito del super lleno. Mis uvas. Mis malditas carencias. Tu culpa toda. Te perdono. No deja de correr la sangre. Y el fin que dicen no llega. Vacíos, puntos disformes, dislocaciones humanas. Los días de trabajo se pierden en su horario vago y pedante. Y la vida en resumen se apega al fin de semana, a los días libres, esos días en que la clase trabajadora se siente un poco feliz, cuando ya no es mas un esclavo, cuando por unas horas la apatía de moverse para alimentarse se esfuma al gastar los pocos pesos libres (esos pocos que los tienen, que quejarse). El mundo entero se moviliza rápidamente hacia el fin. Cada uno de los días. Se me corre la tinta. Recuerdos esparcidos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Peste.

Desesperando, en medio de la búsqueda de referencias... Qué pasa, que nos caemos como fichas de dominó. Que colapsamos... Unos a otros nos derribamos. Que una plaga somos y entonces los grandes aprovechan y solo soplan para terminar con nuestra poca fuerza... nos caemos.