lunes, 13 de abril de 2015

Otro sueño

Me puse la falda a rayas, una blusa sin tirantes porque mis hombros estaban lastimados por el sol. Por cerca de seis meses nos hospedamos en ese hotel, tratando de soñar. Estaba lleno de vida, había siempre gente y agua corriendo, teníamos una vista completa del mar, buceábamos, comíamos burritos de pescado y caminábamos por el pueblo, tratando de encontrar calles, miradores, flan y gente diferente. Una noche, como tantas, nos reunimos con huéspedes y amigos y bailamos alrededor del fuego, casi al amanecer volvimos un poco borrachos, sin fuerzas para hacer el amor, dormimos abrazados, tomados de las manos. Desperté de repente y no estaba a mi lado, creí que se encontraría en la habitación contigua frente a su computadora, presa del insomnio de la mañana. Pero no estaba. Salí de la habitación, había basura por todos lados, los muros parecían agrietados, los óleos con motivos costeños desgarrados, las alfombras rojas mugrientas y desgastadas.Parecía que un vendaval había pasado por allí. Además de notarse años de descuido. ¿Era aquel el mismo lugar? ¿Había pasado algo la noche anterior o hacía seis meses que no podía recordar? Todo estaba abandonado, las albercas enlamadas y cubiertas con hojas de palmeras, sólo había sapos, cangrejos y ratas... Deambulé. Y sigo hasta hoy deambulando tratando de encontrar alguna prueba de que el lugar estuvo habitado, de que estuvieron allí nuestros amigos y de que nosotros estuvimos enamorados.

martes, 3 de febrero de 2015