jueves, 15 de diciembre de 2016

A mitad de la escalera



Hala
sigue tu camino estuve o no
quizás cuando lo recuerdes parecerá tan lejano.
Porque al final todos son sueños, los presentes, todos los pasados y los rellanos de silencios
Se vuelven sueños, se vuelven bolas un tanto enmarañadas del tiempo al que nuestro cuerpo no termina por adaptarse
y a veces el cuerpo se hace un sonido
con un olor, con un lugar, se escurre. Aquí estuve, aquí estuvimos, estaremos por todo el tiempo que le quede al tiempo en sus sueños de mansedumbre, volviéndonos a ver abrazados a nosotros mismos extrañados por la silenciosa pausa del presente.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Cuando uno es acechado por una idea oscura



Es gracioso es fuerte
 estoy un poco solemne un poco teñida de gris nublado cielo que me busca mi cabeza mis hombros
                     un impulso    es ir cayendo o ir elevándose no se percibe muy bien                       Flota               la sola idea de compartirse     de entregarse un poco

Flota el miedo                        se hace un poco humo de algodón y tela de noche
                de noche tiesa y negra la penumbra               flota una lágrima cerca del sexo acordándose que se es mujer o acaso hombre que decidan los padres               que decida la medicina                                    el orden supuesto orden que nos hace agolparnos en un agujerito de hormigas rojas                            entonces caemos o volamos o simplemente                 estamos respirando en simulacros visibles de desesperación                         qué pasaría si la generación no se reventara si no inocente pudiese morir

Es gracioso y flotante como semen en el suelo o la equivocación de un relámpago
                            digamos que respiro pausado y observo y cuando puedo intento perderme de golpe como un estornudo esparcido en cualquier superficie dura

Guantes blancos



Estaba orgullosa porque gracias a su promedio había sido seleccionada para ser parte de la escolta escolar. Esa mañana estrenó calcetas “Periquita” blancas, con ligeras grecas que se le figuraban a las líneas de condominios en donde vivían desde que podía recordar. Su madre le servía el desayuno mientras le mostraba la manera de mantenerse erguida. Quizás resultó todo tan bien que su regreso a casa debía romper con toda la alegría ese día. A sabiendas de que no hay felicidad completa, corrió de todos modos subiendo de dos en dos los escalones hasta el cuarto piso. Al entrar se encontró a su madre tumbada en el suelo, una vez más ella estaba ebria… la ilusión de llegar a contarle cada movimiento se desvaneció al recibir el vómito en su uniforme aún impecable.

sábado, 29 de octubre de 2016

Tu risa, fuego, caricia


Mi camino es distinto al tuyo. Pero en el punto que se tocan nos tomamos de la mano y miramos juntos hacia todas las direcciones, las tuyas, las mías y la de ambos que se crea frente a nosotros como una línea de bruma. Nuestros caminos son distintos, no sabemos hacia dónde nos lleven. Me da miedo soltarte la mano, me da miedo perderte en medio de la niebla, pero no debemos temer. Nos hemos encontrado por casualidad en este mundo grandísimo de millones de posibilidades, y como dices, cada uno vive su proceso diferente. No sé si es el amor perfecto… que no estemos juntos y estemos, que nos pensemos y nos digamos lo cierto, lo incierto.
Un día que íbamos en el supermercado tú adelante y yo atrás, te imaginé con nuestra hija en tus brazos… los miré con todo el amor, estaban allí, y ella pequeña de dos años, con su cabello corto y rizado, te daba besos en las mejillas, rodeando con sus bracitos tu cuello, no sé qué le decías pero ella se carcajeaba tan sonoro como tú, todos alrededor la miraban con simpatía. Y yo, me quedaba atrás contemplándolos, mi vida, son mi vida, pensaba.
Fue muy clara esa imagen, -no es que me piense habitualmente siendo madre-, pero mi vida es entonces por momentos la ilusión. He pasado mucho tiempo viviendo de ilusiones, y no creo que sea un error. Son chispazos de felicidad que el cerebro recrea, quizás por razones hormonales, oxitócicas o de instinto como conservación de la vida.
Entonces salí por un momento al baño. Al mirarme en el espejo esa parte nebulosa del camino que se me ocurrió pisar se desvaneció con un puchero y recobré mi dirección solitaria. Y recordé las cosas que necesitaba comprar ese día.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Dos mil dieciséis

Querer llorar ajeno, llorar sin luto, sin chantaje. Llorar sin ninguna razón, como alguien que ve cerca a la muerte -es ninguna  y son todas las mismas razones por las que uno se mantuvo con vida… esperando o amando. Y entonces se escurren las lágrimas así nada más, y se cierran los ojos para contenerlas forzosamente, deténganse canallas…- Se intenta pensar en un lugar arbolado, pero no es buena idea porque los arboles acompañan a la tristeza, se mecen al ras, con tantos años que tienen para contar de otros, de los cambios, de las amenazas… entonces pensar en otra cosa: en salsa quizás, en lo torpe que uno es al intentar bailarla… Eso es una buena idea para olvidarse del tropel de sentimientos. Dan ganas de llorar cuando se quiere amar en transparencia y no se puede, dan ganas de llorar cuando uno se ha equivocado, cuando uno se muerde los labios para aguantarse las palabras que quieren fluir tal como los orines. Puede parecerse melodramático, hasta rídiculo o abandonado... entonces mejor se baila, se brinca y se dicen pendejadas fuera de aparente lugar. Es extraño.

domingo, 21 de agosto de 2016

Agua

Apenas caen unas gotas. Gotea la noche con sus sudores taciturnos (esta es una palabra consentida en la literatura) e intento hacer poesía mientras espero un garrafón de agua. Y pienso que quizás la poesía ha muerto, que se hace poesía por dinero, como todo.
Espero el agua y como mis uñas, fumo, fumo más, me aguarda un cáncer, cierto ¿qué tan cierto?
Entonces pienso en palabras hermosas, pero para hacer poesía no se necesitan palabras hermosas, pueden ser repugnantes igual… son sólo palabras… para quien las lee pueden ser hermosas o repugnantes, así como para mí la palabra “amor” ¿por qué no? me parece un cenicero lleno de bachichas, un tomate verde que se ha reventado, que se le ven todas las semillitas, la reencarnación en una cucaracha, un gotero con manzanilla o una farsa como la política y la libertad.
Prefiero a veces pensar en un frasco lleno de moscas, y allí vuelo, nos golpeamos unas con otras, sin vernos, y se llama humanidad.

jueves, 28 de julio de 2016

COLECCIÓN DE AMANECERES



Al despertar me llenaba de tristeza ver ese techo de palapa. Al despertar me llenaba de alegría ver la parte alta de la litera, la base cuadriculada del soporte del colchón en el que dormía un español. Luego, la alfombra vieja y la construcción victoriana, con su clásico ventanal. Al despertar me miraba en los pedazos del espejo que había puesto, rotos, dos yoes. Separada, en las nubes blancas de un cuarto azul. Tardé mucho en intentar unirlos. Al despertar estaba su espalda cubierta de chispas que podía contar incansablemente o seguir con el dedo sus suaves líneas tatuadas… Feliz, la besaba. Al despertar estaban los barrotes de la cuna en la que embarraba mis mocos, había toda una colección: mi primera colección, me sentía orgullosa. Al despertar en un cuarto, luego en otro, ¿dónde estamos?, ¿qué haremos hoy? Al despertar el sonido del mar, las ventanas con los mosquiteros verdes, los ronquidos de mi padre, el desayuno amoroso de mi madre. Al despertar cielo azul, pocos días, bellos. Casas distintas de amigos. Al despertar la puerta con su vista al patio central, noches, mañanas, madrugadas. Quiero cama, más cama. Al despertar, un taller, mucho desorden, intentos de ser artista, clavos, pintura, tablas, techo con humedad. Soledad, miedo. Al despertar el teclado. Corre, el teclado, el café. Nada más. Al despertar neblina, saludos al sol, las mejores fotografías. Volveré a dormir.