miércoles, 26 de julio de 2017

Columna 12: Tipología del amor -segunda parte- (Notas al pie de página)



Los amores que dejaron de provocar que temblemos.
No puede ser fácil encontrar el amor. El amor se encuentra por casualidad, cuando menos lo tenemos pensado, en donde menos lo imaginamos. Nos hace preguntarnos qué pasó, o por qué ella o él… pero en realidad no queda mucho tiempo para reflexionarlo sino hasta que se ha desplegado completamente después de ese choque. Otras veces cuando dos almas necesitadas de lo mismo se encuentran sin más se entregan, sólo han coincidido sus necesidades, sus neurosis se vuelven una, bien fuerte, bien ciega que los lleva a tientas por el mundo golpeándose con las esquinas de la cama, atragantándose de licor que se les escurre a borbotones por los orificios nasales. Esos golpes les dolerán a ambos, comenzaran a sentir que les falta el aire, ahogados uno del otro en algún momento uno de los dos se soltará del viaje y tomará oxígeno en alguna otra habitación donde el colchón sea quizás de agua, suave y sin esquinas.
Pero en estos tiempos del tetra pack, en estos tiempos en los que apretamos un botón y “eliminamos” a una persona de nuestras vidas todos esos amores, todas esas locuras son controladas por el sistema… uno ya no puede morir de amor. Es ridículo.

lunes, 24 de julio de 2017

Columna 12: Tipología del amor -segunda parte-



El amor está cambiando con la evolución humana atravesada por máquinas, por el dinero. Ahora no puede frenarse, nos transformamos en la sociedad, en las necesidades del grupo, luego algunos que no puedan morirán como siempre en estos casos de adaptación.
Nos conformamos con el amor que nos toca vivir, las personas más sensibles se enamoran incluso de la luz de luna que filtra por las nubes para iluminar el mar como un reflector. Se enamoran de quien no les ama: siempre y cuando les haga sentir vivos.
El amor se vive en las sociedades occidentales capitalistas como un acuerdo, al firmar un papel y acordar ciertos puntos de antemano; como un pecado o travesura, cuando se engaña a la pareja y se crea otro mundo de misterio que permite al enamorado sentir libertad y prorrumpir la desobediencia a la sociedad con sus funestas reglas a la que fue entregado desde su concepción. Para otros ni siquiera se vive, ni siquiera les alcanza a permear, sólo se trata de sentir placer, el placer que se ha segmentado y se ha puesto como un “bien” acumulable; "colecciono alteros de placer", tantos culos han pasado por aquí, pero he olvidado a quienes les pertenecían. El amor evoluciona convertido en mensajes colectivos de 140 caractéres, resumen de los deseos a deber, estupidez de los sensibles, al amor muere junto con la condena de la descomposición social. 

martes, 4 de julio de 2017

Columna 11: Tipología del amor -primera parte-



Sucumbimos ante el amor aún en estos tiempos, cuando es quizás mucho más raro porque ha perdido su sentido romántico que se tejía con palabras mesuradas, los códigos de buenas maneras, el riesgo de amar y que los demás lo permitieran. Como dice Octavio Paz, el amor solo puede ser posible cuando trasgrede. Antes era fácil trasgredir, cuando había tanto prohibido. Se ocultaban los cuerpos como las palabras, se dejaba siempre una parte velada y la mesura regía las relaciones, cuenta mi abuela que ella “hacia el amor por carta, o lo hacía con una reja de por medio, se trataba sólo de “echar novio” de mirarse y hablarse con suavidad y dulzura. Se trataba de que el sexo se diera con la aproximación de esos cuerpos solitarios, ávidos de estar juntos, obedeciendo en parte a la moral que rigiera en ese círculo.
Ahora no está esa ilusión en primer sitio puesto que las imágenes y la información bombardean a la sociedad. Ya ni siquiera puede hablarse de un instinto de reproducción, somos demasiados seres humanos. Se trata más de la concepción de la completud del ser: el que tiene fuerza económica, el que genera miedo o respeto entre algún grupo de otros, por más pequeño y superfluo que este sea. El macho dominante, hoy no es el más fuerte, valiente y voraz, es el de mayor poderío económico. Y para la mujer aplica lo mismo o en caso paralelo, llenar con las formas de su cuerpo, las maneras de caminar, vestir y hablar el imago de la mujer perfecta.
Es difícil vivir en esta sociedad, desde pequeños los demás, y quizás en primer lugar los padres, presionan ante la imperfección, se vive en un jaloneo entre las luchas por la igualdad, los grupos religiosos, políticos, las asociaciones, los activistas, los intelectuales.
El amor es un artículo de consumo y como tal es desechable. No hay que tener miedo de esta sentencia, de hecho aminora mucho los dolores para quienes ilusamente siguen perdidamente enamoradoas de la idea idílica de amar.
Pero no quiero negar el amor. Sea invento social para mantenernos dominados, sea invento de la religión, sea mera necesidad de apoyo para no caer en la realidad miserable, el amor es. Se traduce como respeto, como cuidado, como esperanza, pacificación, perdón. Pero esto no es para toda la vida. El amor se vive en etapas de acuerdo a las necesidades propias de cada persona, de acuerdo a todo lo que procesa su cerebro, de acuerdo a su abstract del mundo; por supuesto que este cambia. Pero todos tenemos un abtract en cada momento de nuestras vidas. Así con él, la concepción del amor se va adecuando. No somos seres planos y definidos aunque todas las reglas se esmeren en ello. Cada experiencia nos moldea.  

martes, 27 de junio de 2017

Culumna 10: La domesticación de la violencia



¿Quién volverá a mirar con ojos de ilusión a nuestro país? Poco a poco se ha ido filtrando la violencia hasta hacerse parte de nosotros, de nuestra cotidianeidad, prefijo de cada amanecer noticioso. Es peligroso cuando ya ni siquiera las muertes alcanzan a escandalizar, a asustarnos- ya dejamos de preguntarnos. Y se cuelan frases de derrota en esa ruptura del tejido social, como: “es que así está en todos lados”, “los maleantes dominan el país” o “la culpa es del gobierno”. Dice Eduardo Galeano que la utopía se encuentra en el horizonte, que si damos un paso ella se aleja dos, nos hace caminar. El problema es que hemos dejado de mirar al horizonte y vamos con nuestras cabezas gachas: fijos y absortos en nuestra propia esclavitud. Hemos dejado de mirar también al pasado, las lecciones de psicología positiva han tenido sus resultados, “vive el presente”. En lo personal soporto poco leer las noticias, hurgo entre los contenidos y evito lo relativo al presidente, al espionaje, y a las increíbles noticias de realce social como la boda del gobernador del Estado de México, priista. La bronca es que aparece allí aunque uno no quiera. Con todos los medios a nuestro alcance creemos que tenemos la libertad de escoger, pero es mentira, ellos dominan nuestros ojos y guían nuestras voluntades. Allí estaba la nota que me importaba un pepino, con sus 600 invitados -¡es ridículo!- y por otro lado muy escondidas noticias como el asesinato de cuatro jóvenes en Durango. No es posible que personas de cargos públicos, burócratas que deberían trabajar por el bien común se vuelvan personajes más intrigantes que los rockstars. Hace algunos años, en la era del –rockstar- Felipe Calderón me dediqué por unos meses a contar las muertes violentas en nuestro país. Era frecuente llegar a las 200 diarias. Aquella búsqueda infinita me comenzó a afectar bastante, jamás terminaría. En mayo pasado se contaron 2254 homicidios dolosos y 1246 culposos en todo el país. Pero yo ya no cuento. Nada importante pasa ya para que este país cambie. No esperemos que ocurra en voz de los políticos, ellos sólo tomarán sus cargos y harán las pocas cosas que se les ocurran para cumplir y las muchas que se les ocurran para robar. O bien, sigamos inmersos en este valle de lágrimas, sacando día a día la fuerza para seguir adelante. Ahora sigo una sola columna semanal, la de Guillermo Fadanelli. Es una voz de aliento venida desde la contemplación del abismo, me anima, me da un poco de esperanza.

Caídas



Con los años y las decepciones vividas de repente uno cree que ya estuvo. Que ya nada -además de la muerte de un ser querido- puede volver a dolernos. Hasta que de repente pasa: alguien hace algo tan terrible como para derribarnos días enteros... Y es peor cuando ni siquiera tienen la decencia de disculparse. Entonces se llora y se reviven antiguas dolencias que parecían sanadas. Con mucha voluntad, meditación y borracheras uno puede encontrarse nuevamente completo y decirse a sí mismo: sigo vivo, se siente, se atraviesa a la realidad, cada vez más hecho a la idea de que así son las cosas. Nos sacudimos las rodillas, minimizamos la traición de aquel a quien le abrimos todas las posibilidades. Justificamos al otro con nuestra propia culpa por dejarnos vencer. Intentamos bailar nuevamente, pero temerosos definitivamente, con la predisposición para volver a caer… y es que vienen los golpes cuando uno menos los imagina.