martes, 31 de marzo de 2009

Construcción

Alguien puede reconocerse en la hilación de letras obscenas... Hace días que sabe su lugar preciso. Los montoncitos terregosos son empujados por el aire, a ratos, le cubren de polvo... Ése que hace por escribir para ser leído en algún momento... Por algún otro que no puede ser escogido. Entonces se sentará a vomitar palabras en relieve sin esperar que alguien las tome... Y le parece que el aplaste definitivo que provoca el tiempo ocurre sólo a lugar de la descontrucción. A la que se le huye tantas veces. Se trata de armar algo consistente... Deconstruirlo. Y cada obra suelta, cada escrito inconcluso, los bocetos, las letras dejadas caerán también en el relieve de ése... Punto.

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