jueves, 27 de agosto de 2009

Insomnio

El sueño se interrumpe como por un choque. Afuera una madrugada lluviosa con sonidos más o menos acompasados. Adentro, motivos suficientes para no conciliar el sueño. Retorcerse en las acrílicas sábanas con unas ganas tremendas de mejor echarse en la arena: es la nostalgia, y se vuelve tan fuerte, tan punzante que aguarda paciente para, a la menor provocación, arrancar un plano petitorio de aliento, una tentación incontenible por desprenderse del cuerpo y en un viaje astral envolverse en el calor al que se estaba acostumbrado.

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