Krista Leonor
viernes, 12 de agosto de 2011
Las gotas que tu piel repele...
El tiempo en que recorren tu superficie suave... Así nos encontramos con la sal de la mañana que se filtra por los ojos y se llora sin tristeza alguna... Los cuerpos entonces se alcanzan y se crean una ilusión perfecta, de arena y ventisca.
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