Quisiera contarte acerca de los pozos, de cómo me he
vuelto agua poco a poco, vino en mis venas... lentamente. Hablarte un poco de los
otros, de esas historias que aunque vividas en la oscuridad se vuelven luz y
risas con el tiempo. Acepto que me hace falta hablarte pero todavía, a
veces, no creo lo que pasó… e intento cambiar el orden de las cosas o
desordenarlas más, en todo caso. Sentí vergüenza por amar. Hoy prefiero vagar y
no aludir aquello. El amor como lo soñamos vive allí, su lugar es el secreto. En
esa parte turbia de nuestro abismo que lo atrae y repele al mismo tiempo.
El día me lleva a una madrugada de fría sudoración y
alergia extendida. Las aguas parecen tranquilas. (¡Qué lejos estamos!)
El libro se sigue escribiendo. Eadem
mutata resurgo.
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