Rogándole a los ojos que se cierren. A los pensamientos que se alejen, a la conciencia de mí que se aperture. No hay ninguna misión, me digo, pero de pronto reencuentro la escritura y sé que siempre se ha tratado de eso. Que viví ciertas cosas solo para escribirlas. Que me estaba filmando... Sé lo que piensan, hablan de mí, no les interesa saber más. No tengo nada que demostrarles. En realidad a nadie. Solo quiero libertad. Y no voy a esperar demasiado para eso.
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