Tengo una tristeza íntima. Íntima y profunda. Tanto que no puede hablarse, que ha provocado mi huida, mi rendimiento, una y otra vez. Tengo una de esas tristezas que hacen luchar para permanecer de pie. El mar y la sal ayudaban, era como nadar en mis propias lágrimas y al soportar sin respirar liberaba todo el peso de las palabras, de lo no dicho. Me tienen harta, sí ¿no es acaso obvio? Hay personas que no soporto más, quiero irme definitivamente, quiero que mi corazón se detenga porque tengo miedo de quedarme sola. Hay un mundo que no deseo conocer. Y de este, ya he visto suficiente.
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