He tenido la tentación de volver a este espacio, se han ido los años como deben de irse, ni muy lento, ni muy rápido... han pasado dejando las grietas correspondientes, las dudas, los olvidos. ¿Por qué esta noche es distinta de tantas otras como para atreverme a dejar algunas letras para la relativa posteridad? Porque hay certeza, algo que nunca antes tuve porque es bastante confusa en mi caso, mi realidad contradictoria. No habré de explicarme, al menos no en este escrito, pero diré que la claridad da un poco de miedo porque supone un final y ciertos compromisos en lo que eso ocurre. Me he ido disipando y así es como me he recuperado. En silencio fui recogiendo las partes rotas, me pregunté qué había de malo en mí, me culpé, tantas y tantas veces, que hasta se volvió un hábito. Pero comprendo que buscaba y pedía lo que ni siquiera necesitaba. Y esos caminos que parecían erróneos eran necesarios o nunca lo hubiera comprendido. No hay un propósito, nunca lo hubo. Estuvo bien, hubo aventuras que a medida que avanzo se vuelven más interesantes, más dignas de recordar. Aunque pasará... ni más tarde, ni más temprano serán olvidadas también.
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