viernes, 30 de enero de 2009

En el camión

Alguien posa su mirada en una nuca, y camina por el rellano de los hombros, de las redondeces, de las jugosas carnes de ese otro ajeno...
La mirada se pierde entre la vellosidad y las porosidades sudorosas de ése tan inquietante, cegatón de la espalda, próximo al inmediato olvido... perdiose en los dobleces, las marcas, las texturas, los hoyuelos, las tonalidades de esa carnalidad, montón de huesos...
Es el lugar preciso del cuerpo, frágil o fuerte, enhiesto o convexo, balbuceante, firme, suculento, enorme, simple, delicado, oloroso, perfumado, delicioso, grotesco.

2 comentarios:

Jorge Angeles dijo...

Ministros de negro ofician el silencio.
La Muerte no respira cerca del que ha muerto,
El que muere ya es
Por circunstancia,
Veneno del que se dice vivir.
Oración,
Plegaria pospuesta.

Todo es lleno,
Todo es verde de soledades,
La carne no tiene ni posee
Filos flexibles.
Llega del Norte en las copas
Suicidas del colmo humano.

No hay vida que se contenga
Todavía lo suficiente.
Yo no quiero,
No necesito querer vivir,

Simplemente obedezco un mandato
Llegado antes que Yo.
El mandamiento de mantener a este
Cuerpo y su Mente con mi identidad robada.
Porque yo,
Prefiero ser otra cosa:

Un emblema por ejemplo,
Un extraño símbolo que arríes a tus sentidos,
Se beba en un sorbo
Algo que tengas en la mano mientras duermes;
Un príncipe sin remos
En la barca de cualquier río.
Ellos te saludan y
Se salvan,
Yo muero.

Anónimo dijo...

Muy bueno, n.n felicidades.! Es hermoso poder expresarse de esa manera, yo intento hacerlo y muy de vez en cuando obtengo algo rescatable. Me gusta mucho como escribe, gracias por compartirlo.

Atte.
Su alumna Alejandra *(Cut)