jueves, 1 de octubre de 2009

Otra vez insomnio

Entrar a la habitación era entrar a un espacio lloroso, apesadumbrado. Entrar a la ciudad era entrar a un lugar apesadumbrado, violento… Allí los hombres aprendieron a beber su propia sangre… Aquí pasa que el cansancio se disimula, porque no se está lo suficientemente en paz como para dormir.

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