domingo, 29 de enero de 2012

Nota póstuma

Era una reunión familiar: abuela, padres, tíos, sobrinos, primos, nietos, hermanos... La casa vieja con patio al centro donde estaban los tablones con comida, había música suave y hacia frío. Fui a la cocina por algo de botana cuando dos sujetos llamaron a la puerta. No abrí y fui a comunicar lo ocurrido; no pude pronunciar palabra antes de que ellos estuvieran tras de mi... Al virar me topé con un arma de grueso calibre y con la sentencia de labios del más alto, calvo y barbado: "venimos a matarlos"... No había espacio para replicas o cuestionamientos. Sólo se me ocurrió buscar una hoja y pluma... Comenzó la balacera y la sangre salpicó la comida, los niños protegidos por los cuerpos de las madres que no alcanzaron a decir nada. Sólo quería escribir una nota de cuatro palabras: "acabe con esto presidente"... Desperté, bajé al baño y lloré...
Pesadilla, temor, inconsciente colectivo. Desesperante situación en un país, en un mundo en el que ninguna mesa, por más limpia que esté no ha sido ya manchada de sangre...

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