Decía
mi abuelita que "los mejores amigos son los tres pesos que traigo en la bolsa". De
repente tantos rostros vuelven a mi memoria. Momentos de infinita felicidad de
convivencia con amigos. Infinita porque en ese momento así se sentía, como que
nunca habría de separarme de esa persona, pero no era ella quien estaría toda
la vida cercana, ahora doy cuenta. Era el momento puro de alegría el que me
acompañaría toda la vida. Las personas siguen su camino y por más difícil que
creamos la ruptura con alguien, esta es inminente. La amistad esta hecha del cristal más frágil. Sólo puede evitarse con el
crecimiento de cada uno y juntos, con valores en común, con paciencia,
sensatez, honradez, sentido del humor y
humildad. A veces, y más en estos tiempos, es más sencillo renunciar a alguien que
intentar comprender las situaciones y perdonar.
Cuando sabes que es momento de romper con alguien es cuando te deja muchas más penas que alegrías, entonces hay algo forzado, es momento de que el cristal reviente. Muchos rostros han venido, un montón de escenas vienen a mi cabeza, he vivido infinidad de buenos momentos, tantos que no podrías comprender cómo es que hoy me encuentro en una auténtica y sobrecogedora soledad.
Cuando sabes que es momento de romper con alguien es cuando te deja muchas más penas que alegrías, entonces hay algo forzado, es momento de que el cristal reviente. Muchos rostros han venido, un montón de escenas vienen a mi cabeza, he vivido infinidad de buenos momentos, tantos que no podrías comprender cómo es que hoy me encuentro en una auténtica y sobrecogedora soledad.
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