"Mientras la élite viaja a su destino imaginario,
situado en algún lugar cercano a la cima del mundo,
los pobres han quedado atrapados en una espiral
de delincuencia y caos"
Arundhati Roy
Hay por estos días, como desde hace años, noticias preocupantes, alarmantes, tristes. Falta de equilibrio en los intereses, falta de conexión política con los problemas reales, es como si los gobernantes estuvieran en un país distinto, una ilusión distinta a la realidad en que el resto de la gente vivimos, respiramos, tememos. Los temores se vuelven conversaciones en una reunión con amigos, las familias son escindidas luego de vivir una muerte o una desaparición. Son cada vez más los desgarros, la rabia, el dolor. Este mortífero país ha perdido el uso de la razón, desde que recuerdo ya presentaba cierta necrosis. Necesitamos un superhéroe, un milagro Guadalupano o que la gente deje de consumir drogas, entrene para matar a quien le agreda, comparta sus conocimientos, ayude a quien lo necesita, comprenda.
Pero al escribir esto siento que se diluye, que la gente lo
sabe también, pero que así pasa esa necesidad, como utópica. Que al final siempre va a imperar el "ya valió madres", "haz como puedas", "ráscate con tus propias uñas"... Etcétera.
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