lunes, 10 de enero de 2022

Es lo que pasa, cuando abandonas un sueño..

Varias imágenes llegan a mi mente en la vigilia, pero comienzo a notar, que se extienden durante el día, sin que tengan que estar, sin ninguna razón o conexión aparente. Creo que esos fantasmas son los que buscan figurar en un texto, breve, esporádico. En este momento se me aparece un hombre con un cesto de manzanas verdes, una ballena que agoniza en la orilla del mar sin poder regresar porque la marea ya no la alcanza, olas rompiendo, eso es constante, cómo si estuvieran aquí, a unos pocos metros. Lo curioso es, que muy pocas personas reales acuden a mi imaginación con tal frecuencia. No las busco, se aparecen y se esfuman y viene otra que se me pega por unos minutos y me abandona nuevamente. Hay otra idea constante y es el que mi muerte está próxima. Por alguna razón siempre he sabido que moriré a los 42 años. Y cuando analizo si tuviera esa certeza, ¿qué haría?, no dudo en que me dedicaría a escribir. De todo esto, de este mundo loco y necesitado de paz y esperanza. Eso haría si fuese a morir dentro de una semana, este sería mi último escrito si muriese hoy, saliendo de aquí, aplastada por una roca de las construcciones vecinas, asesinada por robarme el carro. Infartada de tanto esfuerzo por hacer las cosas bien, por no fallar, por ser mejor, por soportar a tanta gente miserable. Si este fuera mi último escrito diría que amé a mis padres, que tuve a los mejores hermanos, que tuve una amiga hermana y grandes amistades, y que me enamoré cómo una adolescente... 3 veces. Diría que el mar es el máximo encanto y esplendor de la tierra, que es la mejor medicina para los males del corazón. Diría que el mundo es maravilloso y que me faltó tiempo y sabiduría para contemplarlo.

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