Y se vienen las letras en las
horas solas. Del corazón mutilado de esta inalcanzable paciencia. Pregunto. Me
pregunto las cegueras.
Lo saben. Ustedes todo lo saben.
Todo sobre cosas de razón y sin razón. Pero del absurdo no. Continuamos
bailando. Y ustedes ríen… se nos viene la lluvia entonces. Para refrescar las
cabezas. Decires que se impulsan con el golpe del granizo. Asemejan lágrimas…
de Eros seguramente. Acabamos por no
hablar, por hacernos piensos. Esperamos una noticia que nos una. Una metáfora
que se geste… y la lluvia nos bendice. Golpea las aceras, golpea nuestros
cuerpos que caminan solos. Cada uno por una calle distinta… caminamos en el
lugar preciso del olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario