Sucumbimos ante el amor aún en estos tiempos, cuando es
quizás mucho más raro porque ha perdido su sentido romántico que se tejía con
palabras mesuradas, los códigos de buenas maneras, el riesgo de amar y que los
demás lo permitieran. Como dice Octavio Paz, el amor solo puede ser posible
cuando trasgrede. Antes era fácil trasgredir, cuando había tanto prohibido. Se
ocultaban los cuerpos como las palabras, se dejaba siempre una parte velada y
la mesura regía las relaciones, cuenta mi abuela que ella “hacia el amor por
carta, o lo hacía con una reja de por medio, se trataba sólo de “echar novio”
de mirarse y hablarse con suavidad y dulzura. Se trataba de que el sexo se
diera con la aproximación de esos cuerpos solitarios, ávidos de estar juntos,
obedeciendo en parte a la moral que rigiera en ese círculo.
Ahora no está esa ilusión en primer sitio puesto que las
imágenes y la información bombardean a la sociedad. Ya ni siquiera puede
hablarse de un instinto de reproducción, somos demasiados seres humanos. Se
trata más de la concepción de la completud del ser: el que tiene fuerza
económica, el que genera miedo o respeto entre algún grupo de otros, por más
pequeño y superfluo que este sea. El macho dominante, hoy no es el más fuerte,
valiente y voraz, es el de mayor poderío económico. Y para la mujer aplica lo
mismo o en caso paralelo, llenar con las formas de su cuerpo, las maneras de
caminar, vestir y hablar el imago de la mujer perfecta.
Es difícil vivir en esta sociedad, desde pequeños los demás,
y quizás en primer lugar los padres, presionan ante la imperfección, se vive
en un jaloneo entre las luchas por la igualdad, los grupos religiosos,
políticos, las asociaciones, los activistas, los intelectuales.
El amor es un artículo de consumo y como tal es desechable.
No hay que tener miedo de esta sentencia, de hecho aminora mucho los dolores
para quienes ilusamente siguen perdidamente enamoradoas de la idea idílica de
amar.
Pero no quiero negar el amor. Sea invento social para
mantenernos dominados, sea invento de la religión, sea mera necesidad de apoyo
para no caer en la realidad miserable, el amor es. Se traduce como respeto,
como cuidado, como esperanza, pacificación, perdón. Pero esto no es para toda
la vida. El amor se vive en etapas de acuerdo a las necesidades propias de cada
persona, de acuerdo a todo lo que procesa su cerebro, de acuerdo a su abstract
del mundo; por supuesto que este cambia. Pero todos tenemos un abtract en cada
momento de nuestras vidas. Así con él, la concepción del amor se va adecuando.
No somos seres planos y definidos aunque todas las reglas se esmeren en ello.
Cada experiencia nos moldea.
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